- Meta, las personas en cada encarnación que realizamos tenemos un nombre Juan, María, Pepe… , pero, cuando morimos y nuestra alma se libera de la personalidad que encarnó, ¿tiene nombre?, quiero decir, si yo quiero hablar contigo digo Meta, y enseguida siento tu presencia, pero claro si Modesto ya no es Modesto, ¿cómo se cuando me hablan?
[Madre Oscura]: - De responderte a eso me ocupo yo. Lo inmanifiesto toma forma y realidad al ser nombrado, al darle un nombre. Los nombres dan existencia creando límites. Los nombres contienen la esencia de aquello a lo que representan y por lo tanto son algo muy poderoso. Cada ser sensible tiene muchos nombres, pero solo uno es su Nombre Verdadero. Pero ese no puede ser pronunciado con palabras, tal y como vosotros las conocéis. Cada alma, que es energía, vibra de una manera única e irrepetible. Realmente cuando Meta o yo misma te dimos nuestro nombre, lo que hicimos fue dejarte sentir nuestra vibración álmica. Ésta quedo grabada en tu esencia y tu cerebro poco a poco la asoció a unos sonidos. Si prestas atención a lo que sientes cuando nos llamas, te darás cuenta que puedes percibir el eco de esa vibración. De ahí que cada uno de nosotros tenga tantos nombres entre los seres encarnados. Yo no oigo Madre Oscura cuando me llamas, sino que siento como tu alma durante un instante vibra en consonancia con mi vibración natural y puedo localizarte al instante. Mientras vibramos en armonía somos uno.
[Meta]: - Pero recuerda que tu alma, es el “cuerpo” de tu espíritu, de tal forma que tu alma tiene un “nombre” del cual el espíritu ya prescinde, la “mente” unitaria de la que todos formamos parte no los necesita. Todos somos uno, no hay límites, no hay separación.
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