La mayoría de las personas no conocen ni comprenden el poder de la gratitud. El hecho de dar las gracias es un acto tan poderoso que tiene efecto aun cuando lo realicemos de forma mecánica, sin que haya detrás de él un sentimiento real de gratitud.
Dar las gracias es un acto profundamente liberador, sobretodo cuando lo hacemos de forma sincera y de todo corazón. Dar las gracias es realizar un acto de bendición. Bendecimos a quien le damos las gracias y nos bendecimos a nosotros mismos. Expresamos el deseo de que su existencia esté colmada de toda clase de bendiciones, y por ende de que la nuestra también se llene de todo lo bueno.
Dar las gracias es uno de los caminos hacia la Plenitud. Nos conecta de forma directa e instintiva con nuestro Ser Original, y a través de éste con la Fuente.
Dar las gracias nos desliga del ilusorio fluir del tiempo. Nos sitúa en el aquí y ahora.
Dar las gracias destruye al ego. No lo sabemos todo, no podemos hacerlo todo nosotros mismos, necesitamos de otros. Cuando necesitamos la ayuda de otra persona, esa persona se sitúa como mínimo a nuestro mismo nivel, no estamos por encima de nadie. Formamos parte de un grupo, de una comunidad, no estamos solos.
Al dar las gracias el corazón se expande, se siente pleno, se llena de Luz. Toda tensión desaparece.
La gratitud es el “reflejo” o la “polaridad opuesta” de la compasión. La compasión es una manifestación del Amor Incondicional. Cuando nuestro amor incondicional llega hasta alguien, cuando logra tocarlo, la vibración de esa persona se altera y comienza a generar una vibración armónica en respuesta que es la gratitud. Con el tiempo la Gratitud puede llegar a convertirse en Amor Incondicional.
Mucha gente realiza búsquedas en sus encarnaciones pasadas o en las vidas de sus ancestros intentado encontrar la raíz, la causa última del problema que les aflige. Su intención con ésto es solucionar ese conflicto no resuelto y de esa forma liberarse de todos los problemas que les están generando. En realidad no es necesario.
Todo cuanto necesitamos es el Perdón y la Gratitud.
Cuando hablamos del perdón, hablamos de darlo y de pedirlo. Perdona de todo corazón a tus ancestros, por las cargas que has heredado de ellos, perdona de todo corazón a todos aquellos que te han hecho, te hacen o te harán daño, y perdónate de todo corazón a ti mismo por todo lo que has hecho y por todo lo que no has hecho. A su vez, pide perdón de todo corazón por todo el sufrimiento que hayas podido causar, que estés causando o que causes en el futuro a otros y a ti mismo.
Da gracias de todo corazón a tus ancestros, por las cargas que has heredado de ellos y que tanto te están ayudando a crecer y evolucionar. Da gracias de todo corazón a todos aquellos que te han herido, te hieren o te herirán porque son tus mejores y mayores maestros. Date gracias a ti mismo por permitirte caminar a través de la Existencia, a través de todas las experiencias vividas, las buenas y las malas, pues todas te hacen crecer y madurar.
No es necesario que nos pasemos una hora dando gracias y pidiendo perdón. Tan solo con que lo hagamos una vez al día de forma sincera y profunda. En cuanto lo hagáis se iniciará un efecto profundo e imparable de transformación, de autentica alquimia espiritual.
Comentarios
Publicar un comentario