Todo cuanto existe procede del Origen. Forma parte de la Fuente de Toda Existencia y por lo tanto posee espíritu. Es decir, contiene en mayor o menor medida una determinada cantidad de chispa divina.
Tu chispa divina se encuentra en tu interior. En este momento está encerrada y cubierta por miles de velos de negación: “Eso está mal. No puedes pensar, decir o hacer eso. No eres importante. No eres nadie. No puedes hacer nada. Tu opinión no le importa a nadie. Nunca llegarás a nada. No sabes hacer nada bien...” Cada pensamiento negativo que tienes hacia ti mismo, hacia los demás y hacia el mundo, añade una nueva capa de oscuridad que impide que tu luz brille y te haga resplandecer como lo que realmente eres. La Oscuridad no puede destruir la Luz que habita en tu interior. Ni puede acabar con su poder transmutador. Pero si puede pervertirlo si tú se lo permites. Porque tú se lo permites, lo utiliza para mantenerte en la ilusión en la cual estás viviendo. Porque tú se lo permites, sigue utilizándote. Sigue impidiendo tu evolución y transformación.
Liberarse es sencillo. No es necesario entrar en guerra contra nadie. No es necesario ningún tipo de violencia: ni contra el mundo, ni contra los demás, ni mucho menos contra ti mismo. Cada vez que escuchas a tu corazón y dejas que la verdad que habita en él salga a la luz, tu chispa divina crece. Cada vez que haces aquello que resuena en tu interior, aquello que sientes que es lo correcto, tu chispa divina se acrecienta. Cada vez que te enfrentas a tus miedos y no te dejas devorar por ellos, el poder de la Oscuridad sobre ti y sobre el mundo disminuye y tú resplandeces un poco más.
La culpa no sirve de nada. Es tan solo otro truco de la Oscuridad para retenerte, para oscurecer tu Luz, para empequeñecer la divinidad viviente que tú eres. Tan solo has de despertar. Tan solo has de vivir cada día en amor y respeto hacia toda la Creación. Reconoce tu eternidad. Asume la divinidad viviente que hay dentro de ti y dentro de cada uno de los seres sensibles de la Existencia.
Empuja tu chispa divina hacia el exterior. Deja que crezca. Alimenta su fuego transmutador. Todo es posible. Se el avatar de tu propia divinidad, pues todos somos uno y la Unidad Inmanifiesta se encuentra en el interior de cada uno de nosotros. Y esa es la única verdad, la transformación del mundo empieza con la transmutación de tu propia conciencia.
Que a cada paso que des la vida florezca.
Que a cada paso que des el amor sea tu guía.
Que a cada paso que des la luz de tu Llama Eterna
elimine toda Sombra de la faz de la Existencia.
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