[Kuan Yin]: -Nunca hallarás peor juez, mejor verdugo o mejor torturador para ti que tu mismo. Los humanos tenéis la extraña “virtud” de ser capaces de haceros las peores cosas imaginables, ya no solo a los demás, sino en especial a vosotros mismos.
[Kuan Yin]: -Nadie es perfecto, si lo fueran no necesitarían, ni tendría ningún sentido, que encarnaran en vuestro plano de existencia. La imperfección, el error, son los motivos para vivir, para existir. Recuerda que son precisamente tus imperfecciones, tus roturas las que te convierten en un ser único y especial. Un ser de exclusividad infinita. Nunca ha habido, ni nunca volverá a haber alguien como tu. Eres un ser de belleza infinita, digno de ser amado de forma infinita. ¡Amate!
[Kuan Yin]: - El amor, la compasión hacia los demás solo puede empezar desde el amor y la compasión hacia uno mismo. Esto no hay que confundirlo nunca con la autoindulgencia. No se trata de justificar cualquiera de nuestros deseos o caprichos, sino de aceptar el error, la equivocación como algo natural, algo que forma parte de la naturaleza de las cosas.
[Kuan Yin]: -Si cometes un error no es el fin del mundo, y si lo es, tampoco pasa nada. En el siguiente mundo, en tu nueva encarnación lo harás mejor.
[Kuan Yin]: -Recorre con tus dedos todos tus huecos, todas tus grietas, siente cada una de tus imperfecciones. Amalas, dales las gracias por convertirte en un ser único, especial e irrepetible. Deja que el infinito Amor que reside en tu corazón florezca. Deja que el infinito manantial de la Compasión fluya e inunde todo su ser lavando tus heridas y sanándolas. Conviértete en un kintsugi viviente. ¡Eres un ser hermoso y perfecto!
Kintsugi: Percibía el concepto pero he tenido que buscar el nombre en internet. La práctica japonesa de reparar fracturas de la cerámica con resina de oro.
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